Por un lado, El Fondo Monetario Internacional (FMI) propone realizar una reestructuración de metas fiscales y deudas que sean realistas, y amenaza con retirarse si eso no llega a ocurrir. Por otro lado, Alemania pretende bloquear cualquier medida que quiera imponer el FMI. En medio, se encuentra Grecia: la situación de dicho país vuelve a aparecer con una situación política explosiva. Sin embargo, Bélgica ofrece a Grecia un ligero alivio en la deuda.

Bélgica ofrece a Grecia un ligero alivio en la deuda, aunque exige ajustes

El lunes 5 de diciembre de 2016, El MEDE (Mecanismo de ayuda europeo) puso en la mesa una vez más la propuesta de reestructuración de la deuda que posee Grecia, la cual es considerada impagable. Los socios del euro se muestran dispuestos a aumentar los plazos de pago de la deuda más allá de 32 años. Esto lo harán eliminando las penalizaciones y reduciendo el pago de intereses de diversos créditos. Esto supone reducir más de 20 puntos el peso que presenta la deuda griega, la cual está situada alrededor de 180% del PIB, y podría alcanzar un 250% en 2060.

Todo el mundo sabe muy bien que este paso es tímido. Además, Alemania bloquea una oferta considerada mucho más generosa, la cual es apoyada por varios de sus aliados. Con esto, se puede decir que Alemania es toda una paradoja ambulante. Por un lado quiere mantener a bordo al FMI. Pero por otro, no quiere oír nada de lo que exige el Fondo, rechazando algún tipo de indulgencia con respecto a la reestructuración propuesta. En el caso del FMI, amenaza con retirarse si Europa sigue aparentando que la situación en Grecia es sostenible.

Con todo lo anterior se manifiesta que en Bruselas, principal sede administrativa de la Unión Europea, se propone un ligero alivio en la deuda insostenible de Grecia. Sin embargo, también se exige ajustes con respecto a los recortes por importe que ascienden a 4.200 millones de euros, aplicados a un país que, tras años de reformas, apenas comienza a sacar la cabeza.

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